Thursday, October 31, 2013

The Wisdom of "The Exorcist song": a Halloween Meditation


The Wisdom of "the Exorcist song":
A Halloween Meditation


Tubular Bells, minute one

In honor of Halloween, I’d like to invite you to listen to the first 30 seconds of this song, “Tubular Bells”:



Now pause the song. I’m sure you recognize it—most people know it as “That Creepy Song from the Movie ‘The Exorcist’”. Go ahead, listen to another thirty seconds.

What feelings does the song evoke? Most of us associate this music with the same feelings that we associate with horror movies in general. Fear, darkness, terror. Hopelessness. We think of the pure, unadulterated horror that people feel when they watch a good, scary movie like “The Exorcist”. The sort of fear that, back when the movie originally came out 40 years ago, caused people to pass out, or vomit into the movie theater trash cans.

Tuesday, October 15, 2013

De Hawái a Escocia: Los Menehune y las Hadas

En Busca de los Chaneques
De Hawái a Escocia: Los Menehune y las Hadas


Up the airy mountain
Down the rushy glen
We dare not go a-hunting
For fear of little men…
                -verso popular de Irlanda

[TRADUCCIÓN: “No nos atreveremos a ir a cazar ni al alto cerro árido ni a la cañada cenagosa, por el temor que les tenemos a los hombres pequeños.”]



Los antiguos campesinos de Irlanda y Escocia hablaban de las “hadas” que habitaban los bosques y las montañas del campo remoto. Y no se trataba de muñequitas como la “Campanita” de las caricaturas de Disney—las hadas del folclor celta no eran angelitas con alas y una varita mágica. Eran personajes mucho más parecidos a los chaneques de México.

Se decía que las hadas—los fairies, en inglés, también conocidos como “the good folk”, la gente buena—vivían en las cuevas y las montañas, lejos de los asentamientos de los seres humanos. De vez en cuando, la gente veía a las hadas entrando y saliendo de las montañas. Se decía que las hadas eran personas de baja estatura, con ropas extrañas y anticuadas. A veces aparecían en el campo de noche, entre los árboles. Se decía que tenían poderosas capacidades mágicas. Estos misteriosos fairies podían hacerles favores a las personas que les caían bien—pero también eran capaces de hacer mucha maldad.

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